Desde distintos sectores sindicales, sociales y populares de América Latina continúan multiplicándose las expresiones de solidaridad con las movilizaciones que se desarrollan en Bolivia frente a las medidas impulsadas por el gobierno nacional.
Las organizaciones que acompañan estas acciones denuncian la aplicación de políticas de ajuste económico, el avance de medidas represivas y la restricción de derechos democráticos, en un contexto marcado por crecientes conflictos sociales y reclamos de amplios sectores de la población.
En ese marco, trabajadores, campesinos, pueblos indígenas y organizaciones populares protagonizan movilizaciones, huelgas, cortes y distintas acciones de protesta en defensa de sus condiciones de vida, sus derechos y sus reivindicaciones históricas.
Desde una perspectiva de solidaridad internacional entre los pueblos y las organizaciones de trabajadores, se expresa el acompañamiento a quienes luchan por mejores condiciones de vida, por el respeto de las libertades democráticas y por una salida favorable a las mayorías populares.
La historia de América Latina demuestra que los derechos conquistados por los pueblos han sido fruto de la organización colectiva, la participación democrática y la movilización social. Por ello, resulta fundamental el respeto al derecho a la protesta y a la libre organización de quienes se movilizan en defensa de sus demandas.
Asimismo, se rechaza toda forma de represión contra las manifestaciones populares y se llama a garantizar el pleno ejercicio de los derechos democráticos y las libertades públicas.
La solidaridad entre trabajadores y pueblos de nuestra región constituye una herramienta fundamental para enfrentar las desigualdades, defender los derechos conquistados y fortalecer las luchas por una sociedad más justa e igualitaria.