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Tenía que ser un día del padre

Tenía que ser un día del padre… Hoy ha muerto Enrique Ramírez, docente, padre, abuelo, militante, amigo, constructor de la esperanza de los trabajadores. Un luchador de los fundamentales, de los necesarios, de los consecuentes, de esos que dedican su vida a construir la tumba para la opresión. Por eso fue perseguido, detenido, secuestrado. Y por eso ha formado a una generación de militantes que han peleado con él y que siguen y seguirán asumiendo parte de su lucha.

Ejemplo para todos, propios y ajenos. Fue parte fundadora de la Lista Fucsia en UEPC, histórica oposición a una burocracia que copó la conducción del sindicato y lo enlazó al PJ y gobiernos provinciales. Sentía como propia, porque lo era, a la actual conducción de la Delegación Capital. El día que votó, confesó que lo sentía como uno de los más felices de su vida.

Como jubilado organizó Ajupracor, agrupación de Jubilados Provinciales Autoconvocados y no dejó de luchar hasta el último segundo de su vida. Literalmente y sin exagerar.


Te vamos a extrañar, Enrique. Y vas a estar siempre con nosotros. Te abrazamos a vos y a tu familia, esa que defendiste, cuidaste y protegiste siempre , y a la que le enseñaste también con tu lucha y con tu ejemplo. Igual que a nosotros.
Hasta siempre, compañero Enrique.

El velatorio en Despontin, Av Gral Paz 377.